En una reciente comparecencia, el presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Ignacio Barrón, ha abordado el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, Córdoba, el pasado 18 de enero. Según Barrón, este desafortunado incidente fue «fortuito y con una carga enorme de mala suerte». A pesar de ser frecuentes las roturas de carril, estas suelen ocurrir sin consecuencias graves, y en este caso, se produjo mientras otro tren circulaba por una vía contigua.
Barrón participó el lunes en una nueva comisión de investigación impulsada por el Partido Popular en el Senado, cuyo objetivo es esclarecer las responsabilidades por el accidente de Adamuz, así como el que tuvo lugar en Gelida, Barcelona, también en enero. Durante su intervención, destacó que las roturas de carril son un fenómeno común a nivel mundial, con un promedio de casi dos al semana en la red española, de las cuales la mayoría no generan ningún tipo de consecuencia.
El presidente de la CIAF calificó la rotura en Adamuz como «atípica», ya que aún se investiga si su origen se debió al propio carril o a la soldadura que une los segmentos del mismo, realizada en mayo de 2025 como parte de la renovación de la línea. Ante la afirmación del senador del PP, José Ramón Díez, quien sugirió que el accidente no habría ocurrido si no se hubiera realizado dicha renovación, Barrón afirmó que no hay suficientes indicios para confirmar esta hipótesis.
Asimismo, Barrón señaló que la rotura de la vía probablemente ocurrió antes del accidente, aunque descartó que la caída de tensión detectada en los sistemas 22 horas antes sea determinante para afirmar si en ese momento ya había ocurrido la rotura. «La rotura fue previa al accidente, pero la caída de tensión registrada 22 horas antes no llegó a cero, por lo que no hubo alerta ni se activó ningún mecanismo de actuación», indicó, corroborando la versión de Adif.
La necesidad de una unificación entre Adif y Renfe
Respecto a la seguridad de la red ferroviaria, Barrón aseguró que es segura y que la probabilidad de accidentes es «estadísticamente baja y en línea con otros países europeos». Sin embargo, advirtió sobre un incremento de incidencias en los últimos años. En este contexto, consideró que Adif y Renfe deberían operar como una única entidad, uniendo la infraestructura y la prestación del servicio bajo un único mando.
El presidente de la CIAF también criticó la «inadmisible» cantidad de obras que se están llevando a cabo en la red actualmente, así como el uso «incorrecto» de los recursos destinados a la infraestructura ferroviaria. Además, expresó su preocupación porque Adif no ha hecho públicas las Limitaciones Temporales de Velocidad (LTV) y sugirió que quizás no se ha escuchado lo suficiente a los maquinistas o que no se han cumplido las recomendaciones emitidas por la CIAF en sus informes.
Finalmente, Barrón estableció que el concepto de alta velocidad en España se ha «banalizado y vulgarizado» desde la apertura de la primera línea Madrid-Sevilla en 1992, subrayando la necesidad de centrar más la atención en la calidad del servicio ofrecido.






