Archivo: El economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol.
MADRID, 24 Abr. – La crisis energética desatada por la guerra de Irán, provocada por el cierre del estrecho de Ormuz, llevará a los gobiernos a revisar sus estrategias de seguridad del suministro. Esto implicará una reducción de la dependencia de los combustibles fósiles y una apuesta decidida por las energías renovables, lo que afectará de manera significativa a los mercados petroleros, según ha advertido la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, ha comentado en declaraciones a ‘The Guardian’ que «el jarrón está roto, el daño está hecho; será muy difícil recomponerlo». Además, enfatiza que esta situación tendrá «consecuencias permanentes» para los mercados energéticos mundiales en los próximos años.
Revisión de Estrategias Energéticas
Birol anticipa que, como consecuencia de la crisis actual, los gobiernos modificarán la percepción del riesgo y la fiabilidad del suministro y «revisarán sus estrategias energéticas». Además, se espera un impulso significativo hacia las energías renovables y la energía nuclear, así como una mayor transición hacia un futuro más electrificado. «Esto afectará a los principales mercados de petróleo», ha advertido.
Impacto de la Guerra en la Seguridad Energética
Desde el inicio de la guerra con Irán y la decisión del país persa de cerrar el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo, Birol ha estado advirtiendo que la economía mundial enfrenta la mayor amenaza a la seguridad energética de la historia. El bloqueo representa la pérdida de 13 millones de barriles de petróleo al día, además del impacto sobre otras materias primas vitales.
Birol recordó también que, durante las crisis energéticas de 1973, 1979 y el conflicto entre Rusia y Ucrania, se perdieron en torno a 10 millones de barriles al día. La actual crisis se presenta, por tanto, como un desafío inédito para la estabilidad del suministro energético global.






