MADRID, 22 de abril de 2023 – El Grupo Lufthansa ha comunicado que el cierre de su aerolínea de corto recorrido, Lufthansa CityLine, resultará en una reducción de la capacidad del grupo del 1% y conllevará la cancelación de 20.000 vuelos. Esto equivale a aproximadamente 40.000 toneladas métricas de combustible de aviación, un recurso cuyo precio se ha duplicado desde el inicio del conflicto en Irán.
La compañía emitió un comunicado el pasado jueves, subrayando que los vuelos, operados desde Fráncfort y Múnich, no eran rentables. En respuesta a esta situación, Lufthansa reforzará las rutas existentes en Zúrich, Viena y Bruselas.
Actualmente, la empresa ha cancelado 120 vuelos diarios hasta finales de mayo y está informando a los pasajeros afectados. La suspensión de los trayectos de Fráncfort a Bydgoszcz y Rzeszów (Polonia), así como a Stavanger (Noruega), ha eliminado temporalmente al menos tres destinos del programa de vuelos vigente.
La planificación de las rutas para los próximos meses está siendo revisada debido a la reducción de capacidad, y se prevé que los nuevos itinerarios se publiquen a finales de abril o principios de mayo. Esta revisión incluirá optimizaciones en la oferta de vuelos de corto recorrido para toda la temporada de verano.
Lufthansa espera que el suministro de combustible se mantenga estable durante los meses de verano. Con este objetivo, están implementando una serie de medidas, que incluyen la adquisición física de combustible para aviones y coberturas de precio.
Cierre de CityLine
La semana pasada, la empresa anunció el cierre de CityLine como parte de un paquete de medidas destinado a mitigar los efectos del aumento en los precios del queroseno. Además, el sábado pasado se retiraron los 27 aviones que operaban en esta filial.
La compañía ha explicado que los aviones, específicamente los Canadair CRJ, se acercan al final de su vida útil técnica y presentan elevados costos operativos. Los empleados de Lufthansa CityLine han recibido opciones para continuar su carrera dentro del grupo.
Este paquete inicial contempla una reducción del programa de vuelos en rutas de corta, media y larga distancia, así como medidas para la modernización anticipada de la flota.
En una segunda fase, se retirarán seis aviones de largo recorrido para finales de verano. Los cuatro Airbus A340-600 restantes dejarán la flota en octubre, poniendo fin a la era de este tipo de aeronaves en Lufthansa.
Adicionalmente, dos Boeing 747-400, cuyo retiro definitivo está programado para el próximo invierno, permanecerán en tierra a partir de octubre.
La tercera fase de este paquete de medidas, que tendrá lugar durante la próxima temporada de invierno, reducirá la capacidad de la marca principal de Lufthansa como parte de la consolidación del tráfico de corto y medio recorrido en los seis ‘hubs’ del grupo, resultando en la eliminación de cinco aviones.
El grupo defiende estas decisiones, argumentando que «generan un efecto de ahorro desproporcionado en los costos de combustible», ya que se están retirando aviones antiguos y poco eficientes anticipadamente, mientras se reduce la parte no cubierta de las necesidades de queroseno.
Según la información proporcionada la semana pasada, el grupo tiene cubiertas sus necesidades de combustible en un 80%, cifra que supera con creces la media del sector; sin embargo, el resto debe adquirirse a precios de mercado. El objetivo de estas medidas es, por tanto, reducir este porcentaje hasta un 10%.






